historias

Las imágenes y textos se entrelazan, para contar historias minimizadas de nuestra América.

Dama de Cao

Trujillo Perú

 

 

Las Flores

Paracas Perú

 

 

Líneas de nazca

Nazca Perú

 

 

Luces en el Camino

Artibonite Haití

Máscara Funeraria

 

 

Lima Perú

Vivas nos queremos

 

 

Buenos aires, Argentina.

Café en colombia

Santuario, Risaralda. Colombia

Pepe Mujica

 

 

Montevideo Uruguay.

Circo Yanki

Puerto Principe, Haití.

 

 

Trujillos, Perú.

La dama de Cao.

En el 2006, al norte del actual Perú, un gran hallazgo cambió la historia. Se trata del descubrimiento del fardo funerario de la Dama de Cao, la primera gobernante femenina, que se tenga constancia en América. El cuerpo momificado correspondía a la cultura Mochica y estaba acompañado por armamento, cetros-bastones ceremoniales, accesorios de lujo y todo un sequito de sirvientes sacrificados para acompañar a su señora en el mas allá. Estas prácticas solo se realizaban a las personas que tenían el estatus de gobernantes en las sociedades teocráticas. Los restos de la mujer, de 1.45 metros de altura y unos 25 años de edad, presentan tatuajes aún visibles de serpientes, arañas, cocodrilos, monos, jaguares, abejas y mariposas, que representan la fertilidad de la tierra y su posible rol de adivina. El descubrimiento se realizó en el sitio arqueológico el Brujo, en la huaca Cao Viejo. Lo llamativo de este sitio es que al día de hoy, solo lleva un 3% del territorio estudiado. El valor de monetización de este tipo de descubrimientos es muy bajo, hasta en muchos casos nulo, ya que se requiere mucho tiempo y nada garantiza un resultado exitoso. Por lo tanto, en este sistema radicalmente mercantilizado, donde la inversión en el conocimiento y cultura se piensan como un gasto, se produce un vacío de atención en este tipo de avances históricos. Recayendo en las voluntades de los equipos arqueológicos, comprometidos con su rol social.

Petit Riviere, L Artibonite. Haití.

Luces en el camino

La niña que lleva la imagen, es una de las tantas pequeñas campesinas que amanecidas surcan kilómetros de campo en busca de agua. Ese día, junto a sus dos hermanitos, caminaban alineados por el sendero de no más de 20 centímetros que unía el interior de las plantaciones arroceras en el corazón del país. A las 8 de la mañana, hora en que me los crucé, estaban a un kilómetro de su hogar. El sol asomándose nos miraba, su calor comenzaba a abrazar.

 Rápidamente noté que más sorprendidos por el encuentro de esa mañana, los pequeños se mostraban curiosos por lo que llevaba colgado en mi cuello. “¿Qué es?” Preguntaban, mientras acercaban su índice a la óptica de la cámara. Luego de un rato de contemplarnos pausadamente, salieron las primeras risas que dieron paso a un compartir más ameno, sin saber que desde aquel día y por un largo tiempo formaríamos parte de nuestro paisaje cotidiano.

 Pasado el rato y mediante algunas explicaciones del manejo de la cámara, los niños pidieron usarla. El hermano mayor de rasgos marcados y ojos tristes, agarró tímidamente la cámara. A su costado la niña saltaba contenta y mientras se intentaba trepar a los hombros del hermano golpeó el bidón, derramando gran parte del agua. El niño no muy a gusto con ese último hecho, pero sin decir nada, se agachó, enfocó el charco de agua y disparó. Una gran foto dije, tratando de suavizar los ánimos, que veía terminarían en un buen reto para la pequeña.

Se acercaban las 9am, después de despedirnos, los hermanos se pusieron en fila y emprendieron su regreso. Yo agarre el sendero contrario que me sacaba al fondo del campo donde vivía.

 El sol ya picaba en el caribe y la caminata de regreso la hice sin parar de pensar lo expresiva que había sido la actitud del niño. Su primera foto y definitivamente una gran imagen. No sabía más que mirar por el visor de la cámara, pero apuntó con decisión a lo que movilizó sus emociones. Detuvo el momento, como impidiendo que el agua se filtre de entre las grietas de la tierra.

 

Detrás del Café

 

Sudamérica esta atravesada por la Cordillera de los Andes, y en ella, miles de pueblos, culturas e historias se entrelazan dando identidad al continente. El cordón montañoso se alza en el extremo sur de Tierra del Fuego y serpenteando las costas del Pacífico, en las aguas cálidas del Mar Caribe, se hunde silenciosamente. Al norte de su extensión y en el centro de Colombia, se encuentra el Eje Cafetero. Las poblaciones que se asentaron en esta región pudieron adaptarse con el paso de los años a las condiciones geográficas desarrollando la agricultura de montaña para su sustento. La zona comprende los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindio y Valle de Cauca. Su actividad casi exclusiva es la producción de café. La zona cuenta con un clima ideal para el cultivo, y sumado al trabajo artesanal logran que el producto final esté en los primeros estándares de calidad mundial.

En estas plantaciones de café trabajan a diario, en forma golondrina, cientos de personas. La modalidad de trabajo se debe a que la producción cambia de acuerdo a muchas variables. Por lo cual, los dueños de las fincas no quieren asumir el costo fijo, sobre todo, cuando la cosecha está en baja. Esto genera inestabilidad laboral y sueldos cada vez más bajos.

Caminos para degustar un buen café Colombiano!

Santuario, Risaralda. Colombia 2019

 

Paracas. Costa oeste de Perú.

Las flores del vuelo

 

La Flor que llevo en el pecho, húmeda y dulce, se muestra al sol con sus pétalos rojos abiertos, al punto de rozar con sus extremos, al tallo firme y erguido. Enraizada en mil tormentas, baja por mis hombros, la siento tomar todo mi cuerpo y en los rincones íntimos entrelazarse con sensaciones, dando vida a nidos de gorriones deseosos de volar. Me estremece porque al crecer, aprieta, se endurece, me altera, me guía y en el camino me veo de frente, alumbrado por nuevos pechos de leche, flores de otros colores.

La vi cerrada un día, pálida, sin olor. Yo seguía con vida, caminaba, hacía que corría, como me susurraban que se debía. Producía, pero no reía. Cuando mis ojos jóvenes vieron el dolor de mi tierra “América” arrasada, intenté tragarla, me atoré, pero al fin puede esconderla detrás de mi garganta, sellando así mis palabras, sin contarle a nadie. La vi frágil y quise cuidarla de que no la entiendan. Ella estaba mustia, pero viva, triste, pero ausente del riesgo de cuerpos fríos.

El día de que se apagó la luz que me dio vida, sin darme cuenta la vomité. Chorreó por mi boca, deslizó tibia y se alojó frágil en mi pecho. Al poco tiempo volvieron tímidos los re-brotes, pasaron tormentas y los primeros rayos de sol de primavera dejaron ver sus colores. Con más abono de vida, hoy la riego de amor sincero, igual que antes, pero en mi pecho, compartida. Su néctar, refugio de cuerpos en vuelo, recala para luego desde lo alto, regar al mundo de amor compañere.

La Máscara Funeraria.

Sentía la necesidad de apretar el dedo índice y golpear suavemente con el nudillo los cachetes percudidos de la mascara. Un grueso vidrio separaba mi intensión del Oro. La máscara funeraria es una pieza arqueológica del arte Lambayeque o Sicán, cultura precolombina que se desarrolló en el norte de Perú, entre los siglos VIII a XV.

Está elaborada con una lámina de oro martillada y recortada, decorada con la técnica de repujado. Retrata un rostro antropomorfo estilizado, con grandes ojos almendrados. Las mismas han sido halladas en las tumbas de personajes que tuvieron una posición elevada en la sociedad lambayeque, como es el caso de la tumba del Señor de Sicán, descubierta en 1991.

Muchas de estas piezas arqueológicas se encuentran en el extranjero en museos privados o públicos, vendidas de forma ilegal por huaqueros o comerciantes locales. Hoy en día está un poco más regulado, pero todo lo que se fué cuesta que vuelva.

Museo del Oro. Lima, Perú.

El Pepe Mujica y su portón.

Llegué a Montevideo al poco tiempo del hermoso discurso del Pepe Mujica en la ONU. Hacía bastante tiempo que venía buscando puentes para conocerlo.

Una noche, fui a cubrir el show de Agárrate Catalina. Y ahí estaba en primera fila, meta sonrisas, entre tanta gente, no pude acercarme. Al término del show, pasamos a la parte de atrás donde estaban los de la murga, amigos y prensa. Apenas ingresé, lo vi sentado en una mesa con su compañera Lucia, comiendo unas empanadas.

Me acerqué al de seguridad, explicándole que quería conocerlo. “Rápido… que está disfrutando”, me dijo Javier.

Fui hasta la mesa y me senté al lado. “ ¿Vos quien sos? ” Todo lo que había pensado se me borró de la mente, no recuerdo bien pero creo que le dije que admiraba su trabajo y que me gustaría hacerle un retrato. Casi sin mirarme, me dijo “ Vení mañana a la chacra..” Le di la mano a Lucia, a él, di gracias y me fui.

Al día siguiente a las 5am salí desde Montevideo con las pocas indicaciones que me había dado Javier y apurado había anotado en mi libreta. Después de dos colectivos, un taxi y una larga caminata llegué a “ La Puebla”.

Al costado de la tranquera que da ingreso a la casa, me recibió Javier al grito de «Llegaste Che…», y me invitó a pasar al container que oficiaba de garita de seguridad. Ese día se pasó entre mate y mate, lo ayudé a hacer algunos arreglos en los galpones contiguos, donde para ese entonces, estaban armando la universidad agraria. Al caer la tarde y después de mil historias, me volví sin poder conocerlo.

Al otro día regresé a media mañana. La tarde me encontró atento, escuchando los relatos que Javi no paraba de sacar de la galera de sus viajes por el mundo custodiando al Pepe. Mientras conversábamos, oímos un tractor muy cerca, Javi se asomó por la ventana y era él, que se acercaba manejando. Salimos a su encuentro. Me alegré, al fin lo tenía cerca. Se bajó, saludó y nos pidió ayuda para cambiar las paletas delanteras del tractor. Al rato me encontré todo engrasado tironeando de un tornillo gigante, mientras ellos hacían fuerza para sacarlo. Logramos cambiarlo. La tarde transcurrió viéndolo a lo lejos renegar con su viejo tractor.

Al tercer día me había sumado a algunas de las actividades de los chicos de seguridad, de a ratos mateábamos, arreglábamos cosas de la chacra, colocábamos los paneles para las futuras aulas de la universidad, alguna comida y de mi parte esperar que el Pepe apareciera.

Esa tarde sería la última. A Javi lo llamaron por teléfono, se fue para adentro de la casa y al rato desde la tranquera me llamó con un gesto, me acerqué y me dijo » Vení vamos a darle una mano y de paso lo conoces».

Entramos a la casa, nos dirigimos a un tinglado un poco desvencijado, donde el Pepe estaba haciendo maniobras para estacionar su tractor. Se bajó y saludó con su cara rígida, sentí su mano áspera y firme, que se suavizó con un gesto amable en su rostro. Sin más palabras, nos dirigimos al galpón de al lado, donde tenía varios cajones de tomates recién cosechados. El portón de chapa de la entrada estaba sostenido por una sola bisagra, caído contra el piso, así que imaginé que ese era el plan. Javi tomó un martillo, el Pepe el medio intentando enderezarlo, y yo de la punta, sostenía la chapa. Esos primeros intentos dieron pie para que, entre algunos chistes, nos relajáramos un poco. A los minutos dimos un paso atrás como pensando una solución. En eso me miró por primera vez, «Así que Argentino…»  y soltó una buena anécdota de la ex-presidenta de Argentina. De ahí unas sonrisas y luego un ping-pong de historias con Javi, de los incansables viajes que habían hecho juntos, algunos pormenores y chismes graciosos. Me dijo entre dientes que no le gustaban muchos los fotógrafos porque le sacaban fotos, se iban, hacían plata » Y acá nada…» Le conté de mí historia, de lo que hacía y pudimos conversar un rato. Por esos días se había aprobado la legalización de la marihuana, desarrolló su punto vista, haciendo hincapié en que «los malos, son los únicos que se benefician con lo ilegal». Hablamos del envío de tropas de Uruguay a la Minustha en Haiti y otros países donde tienen presencia. la reciente asunción de Macri en Argentina y cómo veía el panorama regional.

No pasaron más de 15 minutos que pidió permiso para retirarse, estaba cansado. Yo no había sacado la cámara, me había dejado helado con su rechazo a los fotógrafos. Saludó y comenzó a caminar por el sendero de tierra. Lo miré a Javi, que me miró y se encogió de hombros. Caí en la cuenta que no había hecho la foto. Respiré hondo y ya a unos metros interrumpí su caminata con un » Pepe… disculpe. ¿Le molesta si le tomo una foto? «, se dio vuelta con un gesto risueño, inclinó la cadera hacia un costado y se llevó las manos a la cintura como posando. Saqué la cámara y en menos de un segundo, disparé 3 fotos. Le agradecí y seguimos con Javi dandole batalla al portón, que el transcurso de la tarde quedó con un remiendo impecable.

Pepe Mujica en su chacra»La Puebla».

Montevideo, Uruguay. 2015.

Lineas de Nazca

 En 1928, dos años antes que se iniciaran las primeras investigaciones arqueológicas, se comenzó a construir la autopista Panamericana que sin saberlo partió en dos a «El lagarto», uno de los geoglifos más importantes de este parque arqueológico que fue declarado en 1994 Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Intervensión politica-cultural, en Buenos Aires, frente al Congreso de las República Argentina. El reclamo se sumó a la campaña de visibilización de los más de 60 femicidios que se registraban a los tres meses de iniciado el 2020. Organizado por la compañía de teatro y danza aérea «Expresión Mole», más de 50 mujeres posaron por 30 minutos dentro de bolsas de plástico en pleno centro porteño, frente a las puertas del lugar donde año tras año se votan las leyes que rigen en el país. De palabra de las organizadoras: «Seguimos saliendo a la calle a poner el cuerpo porque nos siguen matando». «327 mujeres fueron asesinadas en el 2019- 63 femicidios en lo que va del 2020- 147 crímenes de odio ocurrieron en Argentina durante 2018″.
«Decimos BASTA, Basta de femicidios, Basta de travesticidios, Basta de transfemicidios, Basta de justicia patriarcal».

Fuente Expresión Mole Foto y texto: Fede Barreña. Marzo 2020

El circo Yanky

República de Haití ( en criole, Repiblik d’Ayiti) país Afro-caribeño localizado en América. Desde sus inicios, los pobladores, supieron resistir los embates de la codicia, marcados a fuego con el sello de la injerencia extranjera. El país comprende la tercera parte de la isla que comparte al oeste con República Dominicana. Su relieve es montañoso, pero posee muchos valles y tierras cultivables. En épocas de dominio Francés, se la llamaba “la perla del caribe” por la alta producción de caña de azúcar, negocio muy rentable para la corona. Durante el siglo veinte el trabajo en la agricultura siguió desarrollándose como motor principal de la economía. Para ese entonces la población campesina llegaba al 60% de los habitantes, cifras que descendieron brutalmente en los últimos años.

La imagen que acompaña este texto, es una postal cotidiana del mercado central de Puerto Principe, donde el grueso de la población se abastece. Las bolsas de Arroz y otros productos de consumo primario, se producen en Estados Unidos. El gobierno de este país, entrega subsidios millonarios a sus empresas Estadounidenses, quienes a su vez, se comprometen a vender el producto final a un precio extremadamente bajo. De esa forma los ingresan a muy bajo costo a Haití, con el eslogan de «ayuda humanitaria», destruyendo la economía interna y la posibilidad de autonomía. Un campesino promedio con infraestructura limitada y técnicas artesanales, puede llegar a triplicar el costo de producción. Por lo cual se ven obligados a abandonar las tierras.

Una vez que obtienen dependencia absoluta, arranca el segundo paso del tetriz macabro. Es en este momento que entran a jugar los ya conocidos, FMI y el Banco Mundial. Nuevamente con la mascara de ayuda internacional y a través planes con lindos nombres, (en este caso «Plan de ayuda a economías en vías de desarrollo”) diseñan una nueva estructura productiva del país funcional a sus intereses, que desmembra el crecimiento sostenido y natural de cada pueblo. Hoy en día se registra que el 90% del PBI del país sale de la industria textil. Haití se convirtió en una fábrica para las grandes empresas que produce con mano de obra hambreada y a bajo costo.

Esta es una de las tantas formas de beneficiarse con la ocupación económica de un país. Muchos con hambre, para los grandes capitales sigan creciendo respaldados por la ocupación militar.

Haití hoy es un país-fabrica disciplinado, modelado a su antojo, delante de nuestros ojos, confundidos por la manipulación de los estrategas de turno y los medios de comunicación.

Hermoso circo!

 

¿te dan ganas de ver más fotos?